Mostrando entradas con la etiqueta Oscar Royo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oscar Royo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 13 de abril de 2011

De cómo surgió la idea de "Letra de Palo"

Santos Inocentes



Letra de palo no es ningún relato. Es una venganza. El apósito exacto para una herida idéntica que cada año vuelve a abrirse en los Jardinets de Gràcia.

No es casualidad que ocurra siempre en el mismo lugar. Esta zona fronteriza entre Gràcia y el Eixample, rodeada por edificios modernistas de finales del siglo XIX y principios del XX, supuso durante años el final del antiguo Camino de Jesús (el actual Passeig de Gràcia), que unía entre huertos, la todavía emancipada vila de Gràcia con Barcelona, por donde se entraba a través del portal del Àngel. Con tales referencias religiosas en su pasado (Camino de Jesús, Portal del Àngel...) no es de extrañar que cada año este lugar sea el escogido, para el inicio del recorrido de los carteros reales de sus majestades de Oriente por el barrio de Gràcia.
            
No es algo casual. Menos lo es aún, que Letra de Palo comience también allí, entre música de villancicos, confeti y niños apretados a ambos lados de la acera. No se trata de un relato. Es un ajuste de cuentas envenenado con la Navidad, un desagravio para cada niño que se quedó sin su regalo en la noche de Reyes, una tierna historia macabra para niños retorcidos.

Tampoco fue una la elección al azar el nombre de Enrique, el pequeño protagonista de Letra de Palo. Un gran Enrique Martín Berdón (grande como guionista, amigo y persona) me regaló la pirueta final de esta historia y es por ello que era de ley, que el niño llevara su nombre. Era justo que a partir de ahora existiera un niño de tinta, como el que el gran Enrique lleva imborrable en su corazón imaginando para nosotros mundos inalcanzables y que cada día nos los regala, altruista como siempre, con sólo mover los labios.

Tal vez, lo único que haya sido por azar es que hayas acabado leyendo estas líneas, quizás nunca llegue a tus manos esta historia escrita con moratones de humor negro sobre la espalda blanca de la Navidad. De lo que no hay duda, es que si llegas a leerla, nunca olvidaras que hay cartas que los niños escriben con letra de palo.

Jamás en tu vida, podrás olvidarlo.


miércoles, 30 de marzo de 2011

Oscar Royo

A continuación presentamos a uno de los paraulatos más veteranos, aunque él lo niegue. Oscar lleva rato en esto de la literatura y entre relato y relato -tres de los cuales podréis leer en VerbiGràcia, nuestro nuevo proyecto- se dedica a darle las pinceladas finales a su novela; una obra que ha ido compartiendo con nosotros por entregas, dejándonos los dientes largos después de cada sesión de lectura, con ganas de saber más acerca del misterioso secreto que le sirve de eje a su historia... Además, este autor también tiene un sentido del humor que estamos felices de poder incluir en el ADN del Grupo Paraulata. Si queréis entender a lo que nos estamos refiriendo, solo tenéis que leer su biografía. 


Óscar Royo (1970 - 1997)


(Foto de autor: Vivian Alvarez)


Muerto en Barcelona a finales de los noventa, todos sus textos publicados hasta la fecha, han sido obtenidos mediante la utilización de médiums y escritura automática. La controversia generada por la mirada críptica, que dejó como legado en su única fotografía que se conserva y que acompaña estas líneas, es sin duda alguna, solo comparable con la despertada por la misteriosa sonrisa de la Monna Lisa. Nada podrá evitar que los siglos pasen sin que se llegue a conocer, si su enigmática mirada era debida a la complejidad de su oscuro mundo interior o acaso al Rottweiler de cincuenta quilos que en aquel instante le estaba mordiendo los genitales.