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domingo, 10 de abril de 2011

De cómo surgió la idea de "Palabras en Fuga"

Transporte Público

La historia de Mateo Bretaño nació en una clase del taller de relato en la que estuvimos comentando “Los crímenes de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe. No quiero decir con esto que mi historia se parece o está escrita en el mismo tono que la de Poe (que más quisiera yo…) pero  si hablamos de un génesis para mi relato, tengo que hacer referencia obligatoria a aquella clase, porque al salir del Aula todos teníamos asignada la tarea de escribir un cuento en el que desde el principio ya sabemos qué pasó: un escritor a punto de publicar su primer libro decide quemar el único manuscrito que existe, pocas horas antes de reunirse con su editor para firmar el contrato. Nuestra misión era explicar al lector el por qué de aquella decisión aparentemente descabellada.

Soy de las que le gusta jugar con los finales. No dar explicaciones obvias y dejar al lector sorprendido o sacando sus propias conclusiones, con lo que intentar darle un giro a esta historia fue un ejercicio que disfruté mucho. Tenía que encontrar el orangután* de Poe dentro de la historia del escritor que liquida su obra antes de dar el salto al éxito editorial. ¿Lo conseguí? Según el profesor y los compañeros de curso, sí. Pero eso es algo que podréis juzgar vosotros mismos leyendo “verbiGràcia” y viajando hasta la plaza Gal.la Placidia, donde encontraréis a un hombre de aspecto inofensivo esperando el autobús con un sobre de papel marrón bajo el brazo…


* si no sabéis por qué digo orangután, leed la historia de Poe que cito en esta entrada ¡muy recomendable!

martes, 29 de marzo de 2011

Gabriela Polanco

Gabriela es la única mujer paraulata y dicen las malas lenguas que nos bueno cruzarse con ella en un mal día. Sin embargo, también apuntan que vale la pena leerla porque le encantan los finales equívocos y las historias de amor que no acaban con un beso de los protagonistas seguidos de la palabra "Fin".



Gabriela Polanco (hace tiempo, pero tampoco mucho)


(Foto de autor: Vivian Alvarez)

Nací en Venezuela. En Maracaibo para más señas, arropada por una trinidad formada por mi familia, el lago más grande de Sudamérica y los termómetros más letales del país, que rondan los 35º grados todo el año.

En esa ciudad de verano sin fin escribí mi primer cuento y le cogí el gusto a las palabras, vicio que eventualmente me llevó a estudiar Periodismo y a trabajar en un par de periódicos de la región, redactando noticias y ahorrando dinero para poder dedicarme a otra de mis perdiciones: viajar.

Durante una de estas aventuras por el mundo me tropecé con otra ciudad que me enamoró por sorpresa, con un beso de mar y ramblas del que nunca me recuperé. Le prometí volver y cumplí. Un año después me mudé a ella y le juré amor eterno….Y casi una década  más  tarde aquí sigo, fiel a aquella promesa. En Barcelona me ha tocado volver a nacer varias veces (y las que me quedan…): estudié un par de masters, he formado una familia putativa variopinta con otros amigos expatriados, me he mudado a cuatro pisos diferentes y he trabajado en varias agencias de comunicación y publicidad, hasta aterrizar en mi empleo actual como manager de comunicación y marca en una empresa en la que (¡por fin!) la fuerza me acompaña.

Cumplí el sueño de publicar por primera vez cuando formé parte de la antología ‘Cuento Atrás’ en el año 2009, con mi relato “La Cita de los Jueves”. Tras esa experiencia seguí cursando el Taller de Relato en el Aula de Escritores en donde se gestó lo que hoy es el Grupo Paraulata y “VerbiGràcia”, el segundo libro en el que pueden encontrarse algunas de las historias que preparo para las clases o para mi blog.